17 de febrero de 2014

"El artista no acepta condiciones"

imageRotate
La Americas Society de Nueva York presenta una muestra con fotografías de Cruz-Diez (Efe)

"Un artista no tiene contendor... El arte es generoso, es para ayudar, no para destruir". "Revolución es una palabra arcaica, del siglo XVIII, perdió sentido... son eras de progreso, no revolución"

Desde su estudio en París, Carlos Cruz-Diez (1923) atiende el teléfono y confiesa: "Esta es una época bellísima porque hay que inventarlo todo, ¡ojalá tuviera yo 20 años para ponerme a inventarlo todo!". ¿Cansancio? Para nada. El artista crea y reflexiona a cada segundo. Sus respuestas son brillantes; su humildad, subyugante; y su sentido del humor, es como su energía, contagia. 

Con más de 50 años fuera del país, el maestro del cinetismo dice que no se siente con derecho a opinar sobre la política venezolana: "Es mi respeto hacia el venezolano que está allá bregando todos los días". Mas su visión de hombre universal termina siendo una lección de vida para cualquier ciudadano. Es sabiduría.

-Todos los meses se inauguran nuevos museos en el mundo porque la cultura se ha convertido en un mecanismo fundamental y necesario para la sociedad, y contribuye enormemente a la paz social. Entonces ya en el camino político se han dado cuenta de que el arte existe y es parte de la sociedad y el hombre, como la economía, la industria, como todas las actividades sociales. 

-¿Es lo ideal que todo el arte esté subvencionado por el Estado?

-Al arte hay que darle facilidades para que se desarrolle, para que la actividad crezca, pero no todo tiene que ver con el Estado porque entonces este comienza a poner condiciones, y el artista no acepta condiciones. El artista es un hombre libre, así que las manifestaciones de arte que son libres de opiniones son las que orientan la opinión y orientan a la sociedad y enriquecen el espíritu. Por eso es peligroso tener la política cultural conducida por el Estado. 

-"El artista es un hombre libre" ¿Cómo mantener esa autonomía en un ámbito autoritario? 

-Según lo que yo leo en la prensa, yo veo que todos dicen lo que piensan sin tomar en cuenta al partido que esté en el poder. En Venezuela es fantástica la lucidez con la que analizan al país, esa es parte de la libertad del artista... Yo me fui de Venezuela cuando Marcos Pérez Jiménez (presidente dictatorial de Venezuela de 1952 a 1958) porque eso era humillante, allí no había lugar para la cultura. Luego vino la democracia y la actividad cultural en Venezuela floreció, esa época de 40 años en las que no se nombraban sino Nueva York y Caracas, cuando la mayor actividad cultural no estaba en el resto del continente sino en Caracas, los grandes museos, los festivales teatrales, de música... fue en esa época cuando se creó el movimiento musical que existe hoy.

-Hablando de Pérez Jiménez ¿Siente que hay una vocación en los militares de despreciar el arte?

-Le diré una cosa, la formación que tiene un militar no es artística. La formación que tiene un militar es la de acabar con su contendor, y un artista no tiene contendor, al contrario, el arte es generoso, es para ayudar, no para destruir o demoler al semejante. 

-¿A su juicio, para qué sirve un militar?

-Para defender el territorio en el momento en que este pretenda ser invadido por una potencia extranjera.

-¿Y para qué sirve un artista?

-Para enriquecer el espíritu de sus semejantes, el espíritu de un país. Para darle una identidad a un país y su gente. Para hacerlo un resultado de las cosas más nobles que proyecta el ser humano. La comunicación, la belleza, el arte en todas sus manifestaciones, la poesía, la literatura, la música, la danza, el teatro, la pintura... todos esos son nutrientes para el espíritu de un pueblo.

-A propósito de los artistas ¿Cree que la promoción de los creadores venezolanos jóvenes en el exterior es efectiva?

-Usted sabe que eso no se programa, eso depende de la calidad del discurso que cada artista genere. Hay artistas que generan interés en los discursos de su pueblo, de su localidad, y hay otros que generan discursos que interesan a razas diferentes, a idiomas y culturas diferentes. Eso no se hace con programas de Estado. La antigua Unión Soviética promocionó a sus artistas y eso no funcionó porque era un discurso obsoleto, la repetición de un discurso que todo el mundo había hecho mejor que ellos, y por más que lo promovieron nunca funcionó porque no generó interés.

La revolución de Cruz-Diez

-¿Es el arte elitesco o masivo?

-El arte es creado por una élite. Es como las ideas revolucionarias, todas surgen de una élite, y después son comunicadas al pueblo, son las élites las que tienen el conocimiento, la información mayor para modificar situaciones, el pueblo no las tiene; las clases superiores se las comunican al pueblo -si son generosas, por supuesto- para que el pueblo siga las consignas del crecimiento de la economía y de todos los ámbitos.

-¿Cómo entiende la revolución Carlos Cruz-Diez?

-¿Cuál revolución?

-¿La revolución para usted, es artística, política, espiritual..?

-Revolución es una palabra arcaica, del siglo XVIII, esa palabra hoy no tiene sentido, carece de significante. Son eras de progreso, pero no revolución.

-¿Le siguen interesando los mismos temas a Cruz-Diez?

-Por supuesto. Yo emprendí una aventura larga, muy compleja, que fue cambiar nociones existentes, de milenios: la noción del color que estaba anquilosada. Todo el mundo me decía cuando me embarqué "¿Para qué te vas a meter en eso?" "Eso es capítulo cerrado", "No hay nada que buscar allí"... Y busqué y busqué, y encontré algo, una pequeña rendijita desde donde se puede dar otra noción, otra información sobre el mundo cromático en el arte, que es el color en el espacio. Antes pensaban que el color era un poco de materia aplicada sobre una tela y eso no es así, todo está coloreado, el aire está coloreado, el espacio está coloreado. El color no es una certeza sino una circunstancia, que cambia continuamente y eso es lo que trato de decir en todo mi discurso, en todos mis trabajos.

-¿Se considera un hombre de izquierda por lo social que muestra en su trabajo fotográfico?

-Siempre lo he sido, el artista siempre es un humanista, y el humanismo se asocia con la izquierda, pero esa es una palabra que tampoco tiene sentido. Eso hoy en día, perdió el significado que tenía en el pasado. Lo que sucede es que los discursos políticos actuales están fuera de lugar, todos, los que llaman de derecha, de izquierda, no han entendido el problema: estamos en una nueva civilización. 

-¿Y qué caracteriza a esta nueva civilización?

-Todo lo que nosotros cumplimos, acabamos, en teorías económicas, políticas, filosóficas, sociales, artísticas, comenzó en el siglo XVII y XVIII, y ese ciclo se cerró hoy. Nuevas nociones han surgido y nadie sabe como controlarlas. El comercio cambió, ya el comercio no es el localito que usted tiene en la calle; los bancos, eso no sirve; el dinero, tampoco; las teorías políticas no sirven, porque se modificó el tiempo, el tiempo se compactó. Se muere un pollo en Sri Lanka y en 30 segundos el planeta entero lo sabe, eso nunca había sucedido, cómo se puede hacer con eso, ese es otro mecanismo de civilización. El comportamiento de los jóvenes hoy en día no tiene nada que ver con los viejos que están en el poder, por eso a los jóvenes no les interesa, porque no está en sus discursos, ni en sus proyectos, ni en su manera de vida. Por eso es una época bellísima porque hay que inventarlo todo.

-¿Siente que los artistas están en sintonía con esta nueva civilización de la que habla?

-Claro, el arte siempre es de avanzada en una sociedad, es el que anuncia lo que va a venir en el futuro. Lo que pasa es que esa es una bomba, toma tiempo para que la gente reflexione. Estamos en una época maravillosa, hay que inventar el comercio, el dinero, el banco, los discursos políticos, todo está obsoleto y hay que inventarlo. ¡Qué maravilla! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario