15 de diciembre de 2015

En 1955, tras escribir su aclamada novela neorrealista El Jarama,

"NUNCA ME LO HE PASADO MEJOR"

En 1955, tras escribir su aclamada novela neorrealista El Jarama, Rafael Sán­chez Ferlosio se retiró del mundanal ruido de la vida socio-literaria para su­mergirse durante quince años en la gramática, lo que él llamó “altos estudios eclesiásticos”, asemejando este recogimiento al que en ocasiones viven los religiosos.
En este periodo, el autor se zambulló en la Teoría del lenguaje, de Karl Bühler,y con gran disfrute dedicó este aislamiento a los entresijos de la gramática y la narración. Fruto de esta dedi­cación, ahora ve la luzAltos estudios eclesiásticos, la primera parte de un ambicioso proyecto dedi­cado a las cuestiones relacionadas con la lengua y sus recovecos.

Esa época de estudio solitario derivó en una abundante escritura que fue apareciendo de manera intermitente a lo largo de muchos años pero, probablemente, estos textos resumen mejor que ningunos otros las preocupaciones fundamentales de la re­flexión ferlosiana.
Este volumen, primero de los cuatro que com­pondrán los Ensayos reunidos, recoge los escritos más vívidos ligados a esos años de dedicación a la gramática: Las semanas del jardín, Guapo y sus isótopos, las glosas castellanas y la traducción y notas de la alucinante vida del niño salvaje Victor de l’Aveyron según el relato de su mentorJean Itard, que se recupera tras más de veinte años, entre otros.
Con este volumen, la editorial Debate comienza la edición de los ensayos completos de Rafael Sánchez Ferlosio, que acaba de cumplir los 88 años de edad. La combinación del agudo pensamiento del autor de El Jarama, su vastísima cultura y su prosa de orfebre, pero también repleta de giros inesperados, han producido una de las obras más singulares e interesantes de la literatura española del siglo XX. Esta edición está a cargo del editor y crítico literario Ignacio Echevarría,buen conocedor de la obra y en buena sintonía con el inconformista escritor, sin pelos en la lengua a la hora de lanzar sus puyas.
Rafael Sánchez Ferlosio ha declarado que “tras escribir El Jarama,agarré la Teoría del lenguaje, de Karl Bühler, y me sumergí en la gramática y en la anfetamina. Cuando un clérigo da lugar a algún escándalo, la discretísima Iglesia católica, experta en tales trances, lo retira rápidamente de la circulación, y al que pregunta por él, tras haber advertido su ausencia, se le contesta indefectiblemente: ‘Oh, el padre Ramoneda se ha recogido para dedicarse a altos estudios eclesiásticos’. A mí no me hizo falta ningún obispo que me retirase, sino que me bastó con el inmenso genio de Karl Bühler y la irresistible sugestión teórica y expositiva de su obra para retirarme de la circulación y consagrarme a ‘altos (o bajos) estudios gramaticales’ durante quince años… Nunca me lo he pasado mejor”. Lo que se dice, una obra catedralicia para los gourmets literarios, tintada por el agudo humor ferlosiano.
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